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Kaótica ana

Viernes, 04 de abril de 2008

157778

 

.... 157778 pase a sala de triaje ....

.... 157778 pase a sala de triaje ....

 

Después de dos horas, por fin. Parecía increíble pero sí, ahí estaba yo, con mis pegatinas, dispuesta a entrar a la sala que tanta expectación había despertado entre los que esperábamos pacientes.

 Todos, los pacientes esperando, nos preguntábamos qué sería lo que ocurriría exactamente allí. SALA DE TRIAJE. Mi madre tuvo que llamar a mi hermano para que nos aclarase el significado del palabro en cuestión.

Pero todo el glamour que se esperaba de un lugar que había sido capaz de crear tales espectativas se desvaneció cuando me condujeron a un cuarto en el que cabía poco  más que un cuadro horrible que hirió seriamente la sensibilidad de mi madre por lo que adiviné en su mirada de pánico. La doctora se limitó a apuntar en un papel lo mismo que ya había dicho en la recepción para, acto seguido, devolverme con mi número identificativo, pegatinas en mano, a la sala de  E-S-P-E-R-A   D-E   A-D-U-L-T-O-S.

La máquina encargada de ir retransmitiendo los números asignados a los pacientes pacientes era capaz de repetir sin trabarse la palabra TRIAJE, una y otra vez, sin descanso ni consuelo. Pero como máquina que es, se conoce que también tiene sus limitaciones, no iban a ser privilegio nuestro,y Espera de adultos le quedaba grande, se le escapaba a pesar del empeño por lo que con toda la humildad que le fue posible se resignó a deletrear el obstáculo  sala de E-S-P-E-R-A  D-E  A-D-U-L-T-O-S.  Risas incompresibles y cómplices en la sala de espera que curaron más que las agujas que vendrían después.

 Pasaron las horas no sé si lenta o vertiginosamente. Podría suceder que cuando esperas tanto no sientas el tiempo. Eso o que la vía que me habían puesto en el brazo, gracias a mi habilidad para esconder las venas de manos y muñecas, me molestaba tanto que se me nublaron la vista y el sentido.

De cualquier forma esperé doblando las esquinitas de aquellas pegatinas con mi nombre extrañamente ordenado, mi edad ¿21,1? y aquel número que a fuerza de esperar incansable oírlo pronunciar por aquella robótica y dulce voz me quedará siempre grabado. Los que habéis tenido ocasión de ver lo que ocurre cuando cae en mis manos un papel ( y a falta de boli con que garabatear) os hareis a la idea de cómo acabaron y de la impresión que se llevarían las enfermeras al recogerlas. Pero, ¿qué esperaban? Estaba esperando.

A las 24:00 me dejaron libre a pesar del consejo de la doctora de dejarme ingresada esa noche. Por suerte mis súplicas fueron escuchadas porque habría podido soportar la famosa comida de hospital que nunca tuve el gusto de degustar y hasta un impaciente compañero de celda, pero no la carga de aquel número ni la familiar voz recitándomelo al oído hasta el amanecer.

 

.... 157778 pase a sala de triaje ...

.... 157778 pase a sala de triaje ....

Por: Ana de Santos del Cerro | General | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Pobre, yo tambìen ayer me pasè un dìa en urgencìas esperando noticia de mi madre...por fin la dejaron irse a casa...
Feliz viernes
Un beso

Omar

Omar | 04-04-2008 08:26:36

¿Pero qué te ha pasado?.:(
Te llamaría si tuviera la esperanza de que me cogieras el teléfono.:P
Lo intentaré.;)
Besosssssssssssssssssss

Maika | 09-04-2008 16:32:09

jaja, nada grave, no te preocupes porque no te lo iba a coger :P

besos!!

ana | 10-04-2008 21:18:43

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